El poder de las metáforas I: ¿Por qué funcionan las Cartas OH?
Andrés Álvarez Garbín – Coach de Cartas OH
Qué es una metáfora y cómo opera como un atajo directo hacia el inconsciente
Una metáfora es un recurso del lenguaje que consiste en identificar dos términos, uno literal y otro figurado, entre los cuales existe una relación de semejanza. En su esencia, toda metáfora es una forma de analogía: identifica un concepto con otro por su semejanza. Pero mientras que una analogía compara dos elementos manteniéndolos separados (A es como B), la metáfora los funde en uno solo (A es B), y el cerebro acepta esa fusión como si fuera literal, aclarando de forma inmediata el carácter de lo que se está describiendo.
Esta aclaración no ocurre a nivel consciente, sino que se produce de forma directa en los niveles inconscientes y analógicos de la persona. En el caso específico de las Cartas OH, la parte figurativa de la metáfora corresponde exactamente a la imagen o dibujo representado en la tarjeta, operando como un canal limpio de comunicación interna.
¿Para qué sirven las metáforas? Los tres motivos esenciales de su uso diario
La metáfora no es un recurso exclusivo de escritores, poetas o narradores. Está profundamente arraigada en el día a día de las personas y en el tejido de las empresas. El ser humano utiliza las metáforas para expresar ideas, pensamientos o emociones complejas, impulsado siempre por tres motivos principales que analizamos a continuación:
1. Buscar comodidad y seguridad al comunicar: Empleamos metáforas cuando queremos sustituir una palabra o un suceso que consideramos tabú o doloroso, como un hecho traumático, un accidente, una separación o la pérdida de un ser querido. Al desplazar el dolor hacia una imagen simbólica, la persona se siente segura para hablar de su realidad de forma honesta y libre de juicios en consulta. También sirve para programar un concepto a nivel inconsciente mediante el aprendizaje indirecto/metafórico, utilizando cuentos, parábolas o historias que facilitan la aceptación de la situación.
2. Sorprender y producir un alto impacto: Se utiliza con la intención de remarcar algo importante mediante metáforas directas y comprensibles (como «ponte las pilas» o «lo quiero para ayer»), o mediante metáforas indirectas y humorísticas que asocian términos lejanos e invitan a la reflexión.
Un ejemplo que conozco bien es la historia de aquel dueño de empresa que reunió a un grupo de empleados recién incorporados a un departamento nuevo y les preguntó: «¿Qué queréis ser: hombres, hombrecitos, macacos o macaquitos? Tenéis que decidir ya.» Ellos, sin pensarlo, contestaron casi al unísono: «¡Como hombres!». Y así fue como adquirieron la responsabilidad de hombres, les pagaban como a hombrecitos, trabajaban como monos y, aun así, el sabor a libertad les hacía disfrutar en la labor como macaquitos.
Tardé años en darme cuenta, precisamente escribiendo sobre el poder de las metáforas, de que aquella frase y otras muchas metáforas laborales como «Sabes cuándo entras y no cuándo sales», «Hoy no es ayer» y «África está más abajo», eran tan sorpresivas e impactantes que nos habían convencido de aceptar y continuar con unas condiciones que, dichas de otra forma, jamás habríamos firmado.
3. Utilizar un atajo para descubrir los valores esenciales: La metáfora siempre revela información fiable, precisa y concisa sobre los modelos mentales que predominan en un individuo o en una organización. Muchas veces, una sola metáfora dice más sobre la realidad de un entorno que toda la declaración formal de misión o visión escrita en un papel.
Prueba de ello son las respuestas espontáneas a preguntas simples en las sesiones de coaching corporativo:
– ¿Cómo definirías tu empresa? ¿Un ejército, un circo, una familia, un estado feudal o un burdel?
– ¿Cómo definirías a tu jefe? ¿Un bulldog, un padre, un director de orquesta o la inquisición?
– ¿Cómo definirías a los empleados? ¿Mercenarios, una banda, un equipo de primera división o personajes sin proactividad ni compromiso?
Las Cartas OH: Herramientas útiles libres de juicios de valor
En resumen, la metáfora constituye un recurso sumamente eficiente, agradable y respetuoso para comunicar y manejar la información en el entorno terapéutico y laboral. Las metáforas poseen poder e influyen gracias a su intangibilidad, permitiendo rebasar barreras y bloqueos mentales de forma espontánea, abriendo la mente hacia nuevos modelos de pensamiento a través de la imaginación.
Durante una sesión con las Cartas OH, es muy común que el participante tome una tarjeta y comente: «Esta carta es buena» o «esta carta es mala». Sin embargo, las Cartas OH no pueden ser buenas ni malas. No estamos ante un juego de puntos ni una estructura rígida; las Cartas OH son, en su realidad física, un simple trozo de cartón impreso.
Al igual que las metáforas que despiertan en nuestra mente, las Cartas OH no guardan moralidad ni misterio: solo pueden ser útiles o inútiles en función del resultado final y del descubrimiento que el propio usuario realice sobre su mapa de la realidad en la sesión.
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